Capítulo VI: Historias de viajeros

La nave espacial Voyager expuesta en el Laboratorio de Propulsión a Chorro. En el brazo de la izquierda están los generadores de energía nuclear. Dentro del compartimento central, hexagonal, que contiene la electrónica, están las computadoras de a bordo; el disco de oro en el exterior es el Disco Interestelar Voyager (véase capítulo 11). En el brazo de la derecha está la plataforma orientable que permite apuntar varios instrumentos, incluyendo la cámara de gran resolución, abajo a la derecha. (Cedida por la NASA.)

La nave espacial Voyager expuesta en el Laboratorio de Propulsión a Chorro. En el brazo de la izquierda están los generadores de energía nuclear. Dentro del compartimento central, hexagonal, que contiene la electrónica, están las computadoras de a bordo; el disco de oro en el exterior es el Disco Interestelar Voyager (véase capítulo 11). En el brazo de la derecha está la plataforma orientable que permite apuntar varios instrumentos, incluyendo la cámara de gran resolución, abajo a la derecha. (Cedida por la NASA.)

Esta es la época en que los hombres han comenzado a navegar por los mares del espacio. Las naves modernas que surcan las trayectorias keplerianas hacia los planetas van sin tripulación. Son robots semiinteligentes, maravillosamente construidos, que exploran mundos desconocidos. Los viajes al sistema solar exterior se controlan desde un único lugar del planeta Tierra, el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio en Pasadena, California.

El 9 de julio de 1979, una nave espacial llamada Voyager 2 llegó al sistema de Júpiter. Había estado navegando casi dos años a través del espacio interplanetario. La nave está hecha de millones de piezas separadas montadas de modo redundante, para que si falla algún componente otros se hagan cargo de sus responsabilidades.

La nave espacial pesa 0.9 toneladas y llenaría una sala deestar grande. Su misión le lleva tan lejos del Sol que no puede obtenersu energía de él, como otras naves. El Voyager cuenta por

ello con una pequeña planta de energía nuclear, que extrae cientosde watios de la desintegración radiactiva de una pastilla de plutonio. Sus tres computadores integrados y la mayoría de sus funciones de mantenimiento por ejemplo, el sistema de control de temperatura están localizados en el centro. Recibe órdenes de la Tierra y radia sus descubrimientos hacia la Tierra a través de una gran antena de 3.7 m de diámetro. La mayoría de sus instrumentos científicos están en una plataforma de exploración, que va apuntando hacia Júpiter o a alguna de sus lunas cuando la nave espacial pasa disparada por su lado.

Calisto, fotografiado por el Voyager 1, el día 6 de marzo de 1979, a una distancia de 350 000 kilómetros. Calisto tiene aproximadamente el tamaño de Mercurio. Los numerosos cráteres de impacto de Calisto hacen pensar que tiene la superficie más vieja de todas las lunas galileanas de Júpiter, datando posiblemente de la era de acreción final hace unos 4 000 a 4 500 millones de años. Calisto tiene aproximadamente la mitad de albedo que Ganímedes, lo cual sugiere que su corteza helada está sucia (aún así es dos veces más brillante que nuestra luna). El blanco de la derecha se formó en un gran impacto. La mancha brillante en su centro tiene unos 600 kilómetros de diámetro. (Cedida por la NASA.)

Calisto, fotografiado por el Voyager 1, el día 6 de marzo de 1979, a una distancia de 350 000 kilómetros. Calisto tiene aproximadamente el tamaño de Mercurio. Los numerosos cráteres de impacto de Calisto hacen pensar que tiene la superficie más vieja de todas las lunas galileanas de Júpiter, datando posiblemente de la era de acreción final hace unos 4 000 a 4 500 millones de años. Calisto tiene aproximadamente la mitad de albedo que Ganímedes, lo cual sugiere que su corteza helada está "sucia" (aún así es dos veces más brillante que nuestra luna). El "blanco" de la derecha se formó en un gran impacto. La mancha brillante en su centro tiene unos 600 kilómetros de diámetro. (Cedida por la NASA.)

Hay muchos instrumentos científicos espectrómetros ultravioleta e infrarrojo, aparatos para medir las partículas cargadas, los campos magnéticos y las emisiones de radio de Júpiter, pero los más productivos han sido las dos cámaras de televisión, preparadas para tomar decenas de miles de imágenes de las islas planetarias del sistema solar exterior.

Los siglos quince al diecisiete representan un gran momento decisivo de nuestra historia. Empezó a quedar claro que podíamos aventuramos a cualquier lugar de nuestro planeta. Naves intrépidas de media docena de naciones europeas se dispersaron por todos los océanos. Hubo muchas motivaciones para estos viajes: la ambición, la codicia, el orgullo nacional, el fanatismo religioso, la remisión de penas, la curiosidad científica, la sed de aventuras, la imposibilidad de encontrar un buen empleo en Extremadura.


Estos viajes hicieron mucho mal y también mucho bien. Pero el resultado neto ha sidodejar unida a toda la Tierra, disminuir el provincialismo, unificar la especie humana y avanzar enérgicamente en el conocimiento de nuestro planeta y de nosotros mismos.


En Italia, Galileo había anunciado otros mundos, y Giordano Bruno había especulado sobre otras formas de vida. Por esto sufrieron brutalmente. Pero en Holanda, el astrónomo hristiaan Huygens, que creía en ambas cosas, fue colmado de honores. Su padre era Constantjin Huygens, un diplomático importante de la época, literato, poeta, compositor, músico, amigo íntimo y traductor del poeta inglés John Done, y cabeza de una gran familia arquetípica. Constantjin admiraba al pintor Rubens y “descubrió” a un joven artista llamado Rembrandt van Rijn, en varios de cuyos trabajos apareció con posterioridad. Después de su primer encuentro, Descartes escribió de él: “Apenas podía creer que una sola mente pudiera ocuparsede tantas cosas, y estar tan bien preparada en todas ellas.”

La casa de Huygens estaba llena de bienes procedentes de todas partes del mundo. Pensadores distinguidos de otras naciones eran con frecuencia sus huéspedes. El joven Christiaan Huygens, que crecía en este ambiente, se iba haciendo simultáneamente experto en lenguas, dibujo, derecho, ciencias, ingeniería, matemáticas y música. Sus intereses y lealtades eran amplios. “El mundo es mi patria”decía, “la ciencia mi religión.”

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